domingo, 4 de septiembre de 2011

Los Inicios…


Todo partió cuando una amiga de melena espectacular me invitó a ver una obra de teatro. La obra se llamaba “La Amante Fascista”. Esa fue la primera vez que sentí la necesidad de crear un espacio en el cual pudiese relatar esto que me estaba ocurriendo. Quería compartir mis descubrimientos de la vida, plasmar mis ideas y enseñar con orgullo el que me estuviera dando cuenta de cosas que yo pensaba nadie más veía… pero para hacerlo necesitaba ciertas condiciones. Necesitaba que mi nombre, mi persona quedara relegada a un segundo lugar, velada por un texto, velada para poder expresarme sin tener que perder tiempo defendiendo mis dichos… decirlos… y ya. Quería que el texto hablara por sí mismo, que las personas pudiesen quizás entenderlo, identificarse a él sin tener que lidiar con la persona. Por eso escogí un seudónimo, uno que sin querer queriendo da cuenta de mí…

Hay un desprendimiento que ocurre cuando uno escribe, aún más cuando se comparte lo que se escribe. Yo quería que ese desprendimiento fuera sin tanto dolor, sin tanto egoísmo. No sabía que igual, tras mi disfraz iba a estar yo, escuchando, poniendo atención a las reacciones del resto…

Todo empezó cuando fui a esa obra. Fueron muchas las cosas que ocurrieron esa noche; esa noche que gestó en mí la semilla de la necesidad de expresión, y se me plantó en la cabeza el nombre de "Cuica Undercover" como una pequeña obsesión... nombre con el que hoy me presento frente a ustedes y resguardo mi anonimato. Esa noche se encontraba el actual Ministro de Cultura para presentar la obra que había sido ganadora del Concurso de Dramaturgia Nacional. Era la época en que el conflicto mapuche estaba en boca de todos. Y al presentarse frente al público y comenzar a hablar, el Ministro recibió una avalancha de abucheos.

Yo estaba impactada. Era la primera vez que sentía que estaba entre los otros. Esos que veo en la tele quejarse de los de derecha; esos de los que se hablaba en la mesa, esos que eran los resentidos. Yo estaba molesta con ellos. No entendía la falta de respeto hacia una autoridad de gobierno, porque yo no hubiese abucheado a alguien de la Concertación. Y el Ministro dijo algo que me marcó: “ey, la tolerancia es para los dos lados”.

Después de ver la obra nos fuimos 4 mujeres a un bar… yo iba cambiada, con muchas ideas en mi cabeza, habiendo visto una obra que trataba sobre la dictadura, una obra en la que la protagonista dejaba en evidencia un mundo al cual yo no había pertenecido, un mundo al cual yo estaba recién empezando a conocer….

Nos fuimos al bar, y entre cervezas y risas hablamos de lo que había ocurrido. Éramos cuatro, pero realmente éramos muchas más. Cada una representando un mundo en sí mismo. Una, de descendencia mapuche, me habló del tema, de su postura, su visión. Y me encantó escuchar a una persona con ideas distintas que pudiese hablar de su postura sin que la conversación se convirtiera en una discusión, un diálogo de sordos. Es una experiencia que me ha tocado a veces en la vida… la suerte de encontrarse con personas que piensan radicalmente distinto frente a ciertos temas, pero pueden hablar con otros sin imponer sus miradas, sino más bien exponiendo y escuchando, produciendo un nuevo saber en el camino sin saberlo…

Fue así, entre autoridades y abucheos, entre preguntas inocentes y respuestas honestas… y una obra… así nació mi curiosidad y mi necesidad por entender qué razones hacen tan diferentes a un grupo tan grande de personas que pensé eran tan chilenos como yo. Pero sucede que no todos los chilenos somos iguales… ja! Suena tonto mientras escribo… pero son esas cosas tan obvias de la vida que de repente se entienden de verdad.

No somos iguales tu y yo…


"Stultifera Navis"
La nave de los locos